sábado, 9 de febrero de 2013


Las hermanas Papin, un doble homicidio

El caso de las hermanas Papin  reabierto de nueva cuenta por Jean Allouch permite documentar la interpretación de un acto de extrema violencia cuyo desenlace ilustra el predominio del imaginario como sostenimiento del vínculo y de la estructura subjetiva, desde un “déficit” estructural. 
El tratamiento oficial del caso evitó en su momento considerar la cuestión de la locura y lo que ésta manifiesta como subversión ante la concepción del comportamiento humano sostenido desde el vínculo y el discurso dominante. La objetividad del proceso legal que se documenta en los hechos ocurridos sobre el doble crimen de las hermanas Papin no hace sino comprobar la culpabilidad de las homicidas. Al proceder de esta manera se evita el contenido que corresponde a la responsabilidad subjetiva que remite a la relación materno filial y los elementos deficitarios de la diferenciación generacional. Para abordar este caso del “doble crimen” de las hermanas Papin es conveniente señalar que se trató de un hecho que adquirió rápidamente una dimensión pública, en la medida en que la sociedad civil se manifestó con activa indignación para no tolerar que un hecho de tal violencia quedará sin la aplicación de la justicia que le correspondía. Asimismo en esta cuestión pública, intervienen opiniones diversas a la de los especialistas del peritaje oficial, entre ellos la del Lacan de los años treinta.
El suceso fue comentado en los periódicos franceses de la época por primera vez, el día 3 de febrero de 1933, cuyo encabezado principal señalaba: La mayoría del pueblo alemán respalda a Adolfo Hitler. En un recuadro más abajo se podía leer: “Horrible crimen: La Sra. Lancelin y su hija Genevieve asesinadas por sus sirvientas”[1] Dos órdenes de violencia y dos esferas de la realidad epistemológicamente irreductibles aparecen entonces en una misma página impresa, ocupando la atención del público que sería despertado de su distante indiferencia, más no por el éxito del ascenso nazi, sino por el cercano suceso en la población de Le Mans, de un crimen horrendo cometido por la servidumbre en contra de los señores de la casa que las contrataban. El caso fue llevado a los tribunales de justicia con sus respectivos documentos, informes policiales, peritajes psiquiátricos y testimonios de las asesinas confesas y terceros afectados. Finalmente los aparatos de la justicia emiten una condena de muerte rápidamente tramitada por los dispositivos de la legalidad. Para una de las acusadas la pena de muerte, y 10 años de trabajos forzados para la otra participante “del horrendo crimen”. Es de señalarse que las fotografías de las víctimas que se incluyeron en el expediente, fueron accesibles solamente al jurado. Se requirieron cuarenta años para que dichas imágenes pudieran hacerse públicas y mostrar la visión de la masacre. Se trataba de los hallazgos de primera impresión que la policía encontró en el lugar de los hechos. El primer “objeto hallado” fue el ojo de una de las víctimas lanzado desde el descanso de la escalera donde tuvieron lugar los hechos. He aquí la conclusión a la que pudo llegar el doctor Chartier tras la investigación oficial:
La Sra. y la Srita Lancelin fueron muertas casi sin lucha, con un encarnizamiento y un refinamiento de crueldad de los que la literatura médico-legal ofrece pocos ejemplos. Los instrumentos del crimen fueron múltiples: jarro de estaño, martillo, cuchillo; y el hecho más particular del crimen es el arrancamiento de los ojos con la ayuda de las víctimas aún vivas, pero incapaces de defenderse porque ya estaban debilitadas por las considerables heridas.[2]
Madre e hija de una familia acomodada, eran también las personas de una filiación y una posición social, que quedaban expuestas como las víctimas de sus sirvientas. En la medida en que la sociedad civil se manifiesta activamente las instituciones encargadas de impartir justicia se verán influidas para tratar el caso y restablecer el orden si es que retroactivamente el castigo puede aspirar a restablecer dicho orden.
No obstante las preguntas esenciales sobre el conocimiento del acto criminal, sigue constituyendo un desafío a la razón, que queda sin explicación ni conocimiento esclarecedor.
En ese sentido la eficacia de la ciencia psiquiátrica sigue acompañándose de una política de desconocimiento, manifiesta en rechazar las aportaciones del psicoanálisis, tanto a su propio campo como al campo jurídico.
De hecho la condena a muerte decidida desde lo penal, se emitió rápidamente para evitar que pasara del terreno de lo legal al terreno psiquiátrico. En el terreno jurídico la resolución se trabaja sobre los hechos, en cambio en el terreno psiquiátrico surgen las preguntas inevitables sobre la causalidad del crimen y el problema sobre la responsabilidad del acto en personas afectadas de sus facultades, o que padecen de “locura”.
Durante el proceso tuvieron lugar diversos discursos para respaldar la condena y solamente uno a cargo de la defensa. Uno de ellos a cargo del Sr. Le Batonnier, representante de la parte civil y a nombre de la familia Lancelin pronunció públicamente estas conmovedoras palabras:
La Sra. y la Srita. Lancelin fueron asesinadas con un refinamiento de crueldad tal que en un primer abordaje, la razón se rehusaba a admitir la realidad de los hechos, y que el médico legista, comisionado para examinar los cuerpos de las víctimas, iba a poder recibir en su informe sin ninguna exageración, que uno se encontraba en presencia de un crimen sin presedente en los anales médico-legales, cometido con refinamiento de tortura que solo se encuetra en los pueblos incivilizados...
Sea como sea, esta escena de carnicería -el crimen reprochado a las muchachas Papin- les pareció a los magistrados encargados de la instrucción tan horrible, tan monstruoso, que repugnaba de tal forma a su razón de hombres íntegros el pensar que un crimen semejante había podido ser llevado a cabo por personas razonables.        

Más adelante el señor Le Batonnier afirmará que: “Ellas no son ni locas, ni histéricas, ni epilépticas: son normales, médicamente hablando y nosotros las consideramos como plena y enteramente responsables del crimen que han cometido”.[3] El peritaje que se realizo para afirmar que las hermanas eran normales corrió a cargo de tres médicos especialistas, “celebridades” médicas  que después de un examen profundo, serio, profesional, encuentran que no existe anormalidad alguna o contenido delirante o locura. El señor Le Batonnier pregunta: “¿cómo pueden tener los aún los profanos la pretensión de discutir provechosamente un informe como el que está en la base de estos debates  e intentar atenuar su alcance?”[4]. Para finalizar su discurso el señor Le Battonier solicita lo siguiente:
Ellas no ameritan ninguna piedad, y ya que el odio que tenían en el corazón hacia sus patronas les inspiró refinamientos de tortura y de crueldad en los crímenes que cometieron, que solo se encuentra en los pueblos salvajes, -ya que ellas se condujeron como bestias feroces- hay que tratarlas como salvajes y como bestias feroces. Hay que suprimir a una-ya que la ley permite suprimirla y hay que poner para siempre a la otra fuera de la posibilidad de hacer daño.[5]

Tras el “doble crimen” que las hermanas Papin realizan sobre la señora de la casa y su hija son encerradas y sentenciadas. La pormenorizada documentación de los interrogatorios nos muestran el refinamiento de una crueldad, justificada en el acto de las acusadas, con un lujo de violencia no menor a las asesinas. Del párrafo anteriormente citado quedó abierto el sentido de “tratarlas como salvajes y bestias feroces”, esto que también se entiende que la ferocidad salvaje queda del lado de quien trata, aunque con una razones de peso: las tratadas son también feroces y salvajes.  Se trabaja sobre “los hechos” y se interroga una y otra vez sobre lo sucedido con el objetivo de establecer la verdad de lo sucedido en sus más mínimos detalles. Sin reparar en hacer las mismas preguntas una y otra vez se establece la pormenorización de los objetos utilizados, la manera de golpear a las víctimas, el por qué de la posición de los objetos y los muebles en el espacio preciso donde ocurrieron los hechos, la parte del cuerpo de las víctimas que fueron dañadas y cortadas y la participación correspondiente de las hermanas en cada uno de los detalles y el intento de hacer corresponder las respuestas de cada una de las acusadas.  Las fotografías del archivo a las finalmente el público interesado podía tener acceso muestran la escena atroz de la violencia con la que fueron masacradas las víctimas. (el término masacradas es el que utilizó Christine sobre su acto). El dictamen forense señala que los cortes hechos sobre las piernas de la Srita Lancelin no muestran sangrado por lo que fueron efectuados después de que la víctima habia perdido la vida. También las nalgas muestran heridas. La derecha al nivel de la región sacroilíaca rasguños y una larga herida de 13 cm. Una de las fotografías muestra parte de esta imagen, pues como lo señala Allouch, hubo pudor para tomar la fotografía pues aparece cubierta con un abrigo que solo permite apreciar parcialmente la descripción forense. Estas “pruebas” serán importantes pues permitían por lo menos sospechar de algún desorden en el pensamiento de las victimarias, a las que se consideró sin manifestaciones de locura.
Las hermanas no niegan su acto y se dejan conducir. Sin embargo después de vivir inseparablemente una junto a la otra, en su encierro las hermanas fueron separadas. Una escena descrita en la reconstrucción del caso señala que Christine, a cinco meses de habitar en su celda, separada de Lea, empieza a manifestar una agitación creciente que culmina con alucinaciones, que aumentan su grado de agitación. Dice observar a su hermana Lea ahorcada y colgada. Christine amenaza grita e implora, exige o suplica que se le permita reunirse con Lea. Pero la petición es reiteradamente negada. La justicia no se deja ablandar. Uno de los testimonios reunidos por las guardianas señala que Christine, “la asesina”, intenta reunirse con su hermana y avanza sobre los muros, queriendo atravesarlos como si no existieran, como si no tuviesen una materialidad real y se estrella contra ellos.
Lea en cambio resiste la separación, y espera el desenlace.
El aparato médico jurídico francés instaurado desde 1838 y vigente hasta la fecha, encuentra culpables a Christine y Lea Papin.
Con uniforme de presas serán vigiladas día y noche en la celda destinada a las mujeres a quienes se cortará la cabeza con la proverbial guillotina francesa. Christine debe usar camisa de fuerza al dormir. En progresivo autismo, ante la separación y en un mutismo total, rechazando todo alimento, “se deja morir”. El diagnóstico del deslizamiento progresivo hacia la esquizofrenia fue el de “caquexia vesánica”. Christine, a diferencia de Lea, su hermana menor, rechazará firmar un recurso de apelación. A Lea le será concedido el perdón que acepta y retoma su camino hacia la vida con su madre la señora Clemence Papin.




[1]Allouch, Porge, Viltard, El doble crimen de las hermanas Papin, Artefacto, 1995,p21.
[2]Op. cit. p. 35.
[3]Ibid. pag. 114.
[4]Ibidem
[5]Ibidem, pag 118.

viernes, 1 de febrero de 2013


Jean Allouch, Marguerite, Lacan la llamaba Aimée, México, Editorial Psicoanalítica de la Letra (epl), Libros de artefacto, 1986.

La Tesis Doctoral de Lacan en el caso Aimeé
El ‘‘caso’’ de Aimée a partir del cual Lacan escribió su tesis doctoral en los años treinta fue retrabajado después de más de 50 años por el psicoanalista francés Jean Allouch,[1] quien da a conocer públicamente el hecho de que esta mujer no era otra que la madre del reconocido psicoanalista francés Didier Anzieu, cuyo análisis con Lacan se vería interrumpido por la dificultad para manejar la situación transferencial de su paciente.  

Con el libro de Allouch titulado Marguerite, Lacan la llamaba Aimée,[2] asistimos a la lectura crítica de otra construcción del caso al mismo tiempo que su actualización y su interpretación renovada. Otro tiempo y otra lectura. No se trata ya de Aimée, sino de Marguerite Anzieu. Con este trabajo Allouch devuelve al caso su polémica actualidad, pues profundiza en el terreno delicado de la filiación, la herencia, los orígenes de Lacan y sus errores fecundos. Entre los participantes de la polémica está Didier Anzieu, renombrado psicoanalista francés y miembro de la antilacaniana Asociación Psicoanalítica de Francia, hijo vivo de Marguerite Anzieu, paciente atendida por el joven Lacan. El primero forma parte de la construcción del caso que realiza Allouch. No solamente porque contribuyó a documentar la investigación historiográfica y presentó un postfacio en el libro, sino porque fue analizante de quien antes fue el psiquiatra de su madre. El trabajo de Allouch  revela líneas de importancia crucial que relacionan la enseñanza y la autoridad del analista con la resolución subjetiva y la posición intelectual adoptada ante la intervención del analista.

Marguerite es pues presentada por Allouch, quien al mismo tiempo elucida los equívocos fecundos de Lacan con respecto a ella y a su analizante Anzieu –aunque los errores en cuanto a la manera de interpretar la paranoia de Aimée son reconocidos por el mismo Lacan cuando se publica su tesis doctoral–. Con este trabajo Allouch reafirma su pasión crítica hacia Lacan y sus herederos institucionales. Lo no simbolizado de entonces retornaría a través de la escritura de Allouch.

Recordemos que Aimée irrumpe en escena cuando intenta un acto homicida dirigido contra una actriz conocida de la época. Su delirio se organiza en relación a la persecución de aquella actriz que dirige un “complot” para arrebatarle a su hijo de quien “quieren la muerte”. En el proceso encontramos que la intensión homicida de Aimée contra su propio hijo se dirige a una invasora que es en realidad la persona de su hermana que a su vez será reencontrada en la persecución paranóica. Una característica que le daría amplia notoriedad al caso entre un público más amplio que el del ámbito de la clínica, fue la vocación creativa de esta paciente que intentaba pasar a la fama por medio de su obra escrita.

Con respecto al trabajo de reinterpretación de Jean Allouch que ha orientado esta exposición, es posible hacer una presentación esquemática y por tanto introductoria mencionando un hecho inicial reconstruido: la negativa de Lacan de devolver a su apreciada Aimée los textos que ella había escrito y se proponía publicar a su salida del hospital psiquiátrico. Este singular suceso de negarle sus escritos tiene lugar en la casa de Alfred Lacan, el padre de Jacques Lacan. (Para una información más precisa del pormenorizado trabajo de Allouch remito al prudente lector al texto original. Por mi parte, me valdré solamente de algunos puntos señalados en aquel texto a partir de los cuales es posible presentar una posible actualización del caso.)

En su estudio monográfico, Allouch considera que Didier Anzieu formaba parte del caso Marguerite y realiza una interpretación con implicaciones de estructura sobre dos afirmaciones básicas:  
       1) Padre e hijo no tenían nada qué decirse.
       2) Una transferencia paterna positiva e intensa.

La primera afirmación es de Marguerite, la segunda una revelación autobiográfica de Didier Anzieu. Marguerite comunica la primera oración a su hijo en momentos en que él se analiza con Lacan, sobre el fondo transferencial que la segunda oración indica: padre e hijo no tienen nada qué decirse, refiriéndose a Alfred Lacan y a su hijo Jacques que hace "payasadas para amueblar el silencio". A partir de esta secuencia lógica Allouch reconstruye la interrupción del análisis de Didier Anzieu. Veremos de qué manera. 

La afirmación que Marguerite comunica a su hijo (llega hasta Lacan que la colocó en algún momento como sujeto supuesto saber) equivale, según Allouch, a "algo como: no tienes nada qué ver con Lacan cuestionado como padre".[3] 

Coincide en este vértice de la reconstrucción el hecho de que Anzieu había comunicado a Lacan que escribiría las reflexiones sobre su análisis y se las entregaría para que éste las publicara, pero se entera de la negativa de Lacan a devolver los papeles propiedad de Marguerite, a pesar de la petición expresa que ésta le hiciera estando en aún en casa de Alfred Lacan, para quien trabajó durante diez años. 

Entonces Anzieu decide no entregarle nada. Se ríe de Lacan, dice Allouch, pues sabe que no le dará esas reflexiones aun cuando las ha prometido. Es "la risa de la falsa promesa" que hace el analizante al analista con el que asistió durante cuatro años. Este pasaje está precedido por una pregunta crucial que hace Anzieu a Lacan en el transcurso de su análisis: "¿cómo pudo no reconocerme como el hijo de la que estuvo internada en Sainte Anne?"[4]


La reconstrucción de Allouch sustenta en este punto con la información proporcionada por Roudinesco y el mismo Anzieu. Al respecto existen dos respuestas restituidas a la historiografía del suceso y a esa pregunta crucial por la identidad:

1) Lacan confiesa a Anzieu que él mismo reconstruyó la respuesta durante la cura.

2) Ignoraba –dijo Lacan según el testimonio de Anzieu– el apellido de casada de Aimée, la cual había sido registrada en el hospital de Sainte Anne con su apellido de soltera.

En esta urdimbre apta para novelistas, y descifradores, Allouch sostiene que Anzieu no sólo es la continuidad del caso de Aimée, sino "la mayor objeción a la versión del caso."   

Después de la separación, propiciada en gran medida por la respuesta que da Lacan a la pregunta crucial de Didier Anzieu, éste no sólo se hace psicoanalista, sino que intenta seguir, por lo menos al principio, la enseñanza de Lacan sobre el rsi (real, simbólico e imaginario) en el trabajo con grupos. Después dejaría este camino teórico por considerarlo de poca utilidad. Anzieu abandona la línea lacaniana.  

Finalmente, es pertinente señalar que en el postfacio del libro Anzieu deja a Allouch la responsabilidad de su interpretación. Hace también un reconocimiento. Le dice a Allouch, con quien mantuvo solamente un contacto epistolar: “gracias a su texto pude superar mi aversión original a que se debatiera en público la psicopatología de un ser que para mí jamás fue un caso sino una persona."[5]





[1] Jean Allouch, Marguerite, Lacan la llamaba Aimée, México, Editorial Psicoanalítica de la Letra (epl), Libros de artefacto, 1986.
 [2] Ibid.
 [3] Ibid, p. 657.
 [4] Ibid, p. 664.
 [5] Ibid, p. 776.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Tenemos que hablar de Adam Lanza

Iniciemos señalando un dato que condensa el planteamiento de la responsabilidad psiquiátrica implicada en el terrible matricidio-multihomicidio de menores y adultos. 

Como James Holmes en una sala cinematográfica de Colorado y desde el primer caso de grandes dimensiones cuyos protagonistas fueron Dylan Klebold y Eric Harris en 1999, en Columbine, todos tienen una característica común además de ser muy jóvenes, esto es, que se hallaban bajo los efectos de la medicación psiquiátrica.

Las evidencias y los testimonios de una opinión crítica de especialistas y personas afectadas en Estados Unidos son múltiples y diversos y coinciden en señalar que los efectos de la despersonalisación y desubjetivación de la medicación psiquiátrica genera suicidios y homicidios.

Si se considera a James Holmes que espera su sentencia para enero del 2013, la información que se detalla sobre ese caso señala específicamente que no se pueden dar a conocer los medicamentos que su psiquiatra le había prescrito por tratarse de un tema de privacidad médica del paciente.

El periodismo crítico estadounidense señala que tras este manto de opacidad y encubrimiento informativos se encuentra una labor de los abogados de las grandes empresas farmacéuticas que pueden aportar a los condados cantidades extraordinarias de dinero para que esta información no salga a la luz pública.

Si esto sucediera el escándalo generado bajaría el consumo de dichos fármacos afectando los intereses voraces de las empresas farmacéuticas. Imaginemos que James Holmes estuviera tomando entre otros el ''ritalin''.

En el caso de Lanza ocurre algo similar. No se ha dado a conocer si estaba o no en tratamiento y quién era su psiquiatra y menos aún por cuánto tiempo y con qué medicamentos estaba siendo tratado.

El tema de los ''efectos nocivos'' de los medicamentos psiquátricos ya ha estado presente en el congreso estadounidense y el debate se ha relegado o bien se ha diluido en procesos legales y la defensa legal del establishment médico psiquiátrico de la Asociación Psiquiátrica Norteamericana que elabora e instituye las ya conocidas versiones del DSM -Mental Disorders Manual- que a su vez la Organización Mundial de la Salud impone al planeta entero.

El caso de Holmes es paradigmático pues estudiaba neurociencias y era paciente de la psiquiatra Lynne Fenton que ocupa todavía el cargo de Directora Médica de Salud Mental de la Universidad de Colorado y había sido amonestada por prescribir medicamentos sin receta médica.

Con Adam Lanza la responsabilidad psiquiátrica apenas y ha figurado entre la nota roja y los comentaristas ‘’serios’’. Lo demás conduce al suceso matricida y a la responsabilidad de la propia madre en tanto los niños asesinados recibieron balas proyectadas desde armamento que estaba a su nombre, al nombre de la madre de Adam Lanza.

lunes, 8 de octubre de 2012

 America this is psychology



Una peculiar fecha en la historia de la Psicología que se enseña en las universidades señala el surgimiento de la Psicología experimental con Wilhelm Wundt en 1879, discípulo del delirante y genial Fechner. Pero el dato revela con toda claridad las huellas de la construcción de una historia y el establecimiento de un discurso que controla sus intereses, delimita prioridades y oculta evidencias.
 




A finales del siglo XIX a quien se consideraba en Alemania como padre de la psicología experimental era a Fechner. Sin embargo a la hora de presentar la psicología al mundo los estrategas norteamericanos deciden desplazar a Fechner y colocar a su principal discípulo, Wilhelm Wundt. ¿Podemos imaginar el conmovedor y rudimentario laboratorio donde Wundt intentaba estudiar científicamente los sentimientos? Una ciencia imperfecta se dirá, aún inacabada dicen aún los psicólogos conductistas cuyo auge se mantiene en los Estados Unidos, todavía. 

El establecimiento de las correlaciones a partir del más destacado discípulo de Fechner y su proverbial laboratorio, con los nuevos enunciados de la moderna psicología, son endebles, difusos, contradictorios, pero han permitido crear una ilusión creíble, una inteligibilidad falaz, de un pasado poblado de importantes descubrimientos y asombrosas correlaciones.
 

Lo que hace de Wundt un caso único de un supuesto fundador que no descubrió nada, no genero ninguna teorización importante, no estableció ninguna relación conceptual que perdure hasta la fecha, ni siquiera en el campo de la psicología norteamericana actual. La presencia de Wundt es emblemática, ideológica, pionera. Destaca no obstante, en las presentaciones y la historia de Psichology, que el propio Wundt no aceptó aquello que pretenden atribuirle hoy en día, es decir que se puede hacer de la psicología una ciencia comprobada mediante la experimentación científica.
 

A su proverbial laboratorio llevó la conciencia para estudiarla científicamente en diferentes rubros de la percepción y el pensamiento, llegando a la conclusión de que tal cosa no podía realizarse en un contexto tan artificial, sin tomar en cuenta al sujeto de esa conciencia.


¿Cómo entonces se puede afirmar que la psicología es una ciencia y Wundt su creador?

¿Pero qué es lo que si realizó Wundt? Escribió 10 volúmenes sobre la Volkerpsichologie, es decir, la psicología de los pueblos, que tendría que haberle valido el nombramiento meritorio de ser reconocido como el padre de la psicología social y no el de la supuesta psicología experimental. Dedujo, que la religión, la estética, el lenguaje, los mitos, y su incidencia en las personas no se pueden estudiar en un laboratorio.

En efecto hoy sabemos que la percepción es un fenómeno del lenguaje.

jueves, 13 de septiembre de 2012


N i e t z s c h e y el fin de la tragedia


En sus postulados sobre Sófocles Nietzsche expone una tesis cuya ferocidad crítica hacia la racionalidad occidental está ya claramente desplegada. 
Denomina el resultado del pensamiento racional y científico como un “conocimiento trágico”, y denuncia su impotencia para descifrar los misterios menos accesibles y enigmáticos del hombre. 

Tal situación, es solamente soportable por la presencia del arte. Ese planteamiento, sitúa el contexto del psicoanálisis y el surgimiento de Freud en su justa dimensión para abordar lo innombrable, el enigma del hombre, el abismo dionisíaco contenido en el drama individual de los padecimientos del deseo y del goce. 

¿Por qué algunas opiniones filosóficas afirman que la tragedia ha desaparecido?
La tesis de Nietzsche sobre la tragedia es simple: el pensamiento moderno abandonó la fuente dionisíaca de creación en su proceso de desciframiento de lo innombrable. 

El filósofo alemán denuncia los probables encuentros entre Sócrates y Sófocles. Se reunían y hablaban y el filósofo influía en dramaturgo y el devenir de la tragedia, para siempre. 

La escena de ese encuentro es sugestiva, imaginable, verosímil, incluso cinematográfica y aún así, tan lejana…..Pero no, para Nietzsche ese abandono de lo dionisíaco fue el principio del fin de la dramaturgia trágica de la antigüedad. 

La tragedia fue el escenario donde dejaron de enfrentarse las fuerzas vitales, la belleza, la justicia, el heroísmo, el terrible impulso de vivir, la verdad. 

Junto con este abandono de lo dionisíaco se desplazo un principio esencial de individuación que Nietzsche toma a su vez de Schopenhauer: 

“el conocimiento fundamental de la unidad de todo lo existente, la concepción de la individuación como la razón primordial del mal, la belleza y el arte como la alegre esperanza, de que se puede romper el hechizo de la individuación, como el vislumbre de una restaurada unidad”. Nietzsche, Sócrates y la Tragedia Griega,  Biblioteca Nueva, p 169.

La presencia de de estos planteamientos serán determinantes en la filosofía y no han sido ajenos a la tradición filosófica, en pensadores como Hölderlin, Schelling y Hegel, y retomado posteriormente por autores como Agamben,o Bataille, cada uno a su manera.
Se trata de ese principio referido a la tendencia dionisíaca, es decir al impulso a superar los límites de lo individual y reencontrarse con la naturaleza, reconciliándonos con ella aunque sea de una manera “desesperadamente breve”  que Bataille propone rompiendo toda atadura reivindicando el violento goce del extravío.

En síntesis las dos formulaciones básicas de nietzsche:

1) el abandono paulatino de la inspiración dionisíaca de la creación artística a partir de Sófocles.

2) las consecuencias de dicho abandono en el principio de individuación subjetiva.



martes, 21 de agosto de 2012


Michel Foucault y la violencia de los discursos en: La genealogìa del racismo
En la biografía de Michel Foucault destaca el dato sobre sus intentos de suicidio relacionados a su homosexualidad. Pudo sin embargo lograr una resolución subjetiva al margen del psicoanálisis al cual situaba entre las prácticas de la confesión, sin entender los planteamientos de su contemporáneo el psicoanalista Jacques Lacan. No obstante esta incomprensión de origen con el psicoanálisis pudo abrir toda una corriente de pensamiento inédita en los Estados Unidos donde expuso con plena libertad su pensamiento sobre la sexualidad.  Su influencia fue decisiva en el origen de los Gays and Lesbian Studies cuyos teóricos han establecido las transformaciones de las prácticas sexuales en relación a los dispositivos discursivos del poder.  Su influencia en Lacan fue decisiva en un momento crucial del retorno a Freud que se puede rastrear en su texto ''¿que es un autor?'' cuyas implicaciones son ampliamente abordadas por Jean Allouch en su libro Letra por Letra.
Desde 1970 hasta su muerte por una enfermedad asociada al diagnóstico de SIDA, Foucault impartió regularmente seminarios en el Collage de France. 
Presentación
En la La genealogía del racismo, Foucault se propuso analizar la relación de oposición entre conjuntos poblacionales. Descifra el modus operandi del Estado, sus instituciones y las relaciones de confrontación permanente de tales entidades contra los integrantes de la sociedad. Los conceptos abordados son de interés general y de actualidad ya sea que pensemos realidades tan distantes como la invasión estadounidense a Irak, o la realidad sociopolítica de México.

EL DISCURSO DE LA GUERRA


En torno a la guerra se organiza el primer discurso histórico político de las organizaciones humanas y la violencia constituye el fundamento de la organización política de los Estados, para los cuales, la política es la continuidad de la guerra. Foucault invierte la afirmación de Clausewitz en el sentido de que “la guerra es la continuación de la política” y genera una hipótesis del trabajo crítico sobre las relaciones de poder. Dicha inversión permite a su vez una serie de postulados de mayor alcance: 
1)             La paz social generada por la política detiene las confrontaciones, pero no suspende los efectos de la guerra ni neutraliza el desequilibrio resultante de una contienda armada. Por el contrario, la política afirma los efectos de la guerra y la inscribe perpetuamente a través de la institucionalización de las relaciones humanas y el contrato social. Se instituye la legalidad de las relaciones económicas desiguales a través de la regulación del trabajo. También la salud y la enfermedad se definen desde el poder. Así: la política,  “es la sanción y el mantenimiento del desequilibrio de las fuerzas que se manifestaron en la guerra.”[1] Por tanto, aun cuando la política acota y controla la irrupción de la violencia, la confrontación sangrienta permanece en estado latente y emerge de nuevo de manera irreprimible.
2)             La segunda consecuencia en la subversión de la frase de Clausewitz significa que las luchas políticas contra el poder y por el poder, son la continuación de la guerra.
3)             Cuestionando la eficiencia democrática, la inversión del aforismo de Calausewitz supone que únicamente las armas tienen la última palabra. Solamente el enfrentamiento armado puede modificar los vínculos reales de fuerza y poder: “no existen formas históricas de poder, cualesquiera que sean, que no puedan ser analizadas en términos de dominación de unos sobre otros”.[2]
Las relaciones de fuerza están mediadas por las leyes y el derecho impuestos por los vencedores para mantener un estado aparente de no guerra. Los ejemplos a escala internacional resultan más claros que a nivel local, pero en ambos casos los intereses de los más fuertes están asegurados por la vía del derecho impuesto tras la guerra. El Estado y su organización compleja de leyes e instituciones mantiene una violencia cuya manifestación abierta funciona a niveles operativos de dominación represiva e ideológica.


[1] Op. cit, p. 30.
[2] Ibid, p. 120.

viernes, 17 de agosto de 2012


¿Qué medicamentos tomaba James Holmes? 

‘‘El Guazon’’

La información noticiosa y periodística estadounidense presentó un evento de alto raiting televisovo con hechos dispersos y confusos, sobre un asesinato más en aquella nación. Si también allá. También en los Estados Unidos se puede observar cómo el lenguaje noticioso blanquea la realidad, la hace tolerable, digerible, aceptable, incluso entretenida. Un joven de 24 años decide presentarse a una función de Batman en julio del 2012, para matar a 12 personas y herir a 58, como si estuviese en dentro de la filmación y se hubiese adentrado en la lógica ficticia de héroes y villanos hasta perder la línea que separa entre la ficción y la realidad. El presunto asesino se identifica con el villano  ‘‘Guazon’’ y atribuye a los ahí reunidos una simpatía por Batbam, así que decide darles un escarmiento de una manera deshumanizada, con la misma frialdad que en las películas de Holywood. Con la diferencia de que esta vez Batman no llegó a tiempo para evitar el multihomicidio. Las notas periodísticas no indican en qué momento de la función el enloquecido villano inició el tiroteo, tal vez para no darle al suceso elementos para una narrativa de mayores alcances de irracionalidad social, que es en la que viven muchos millones de estadounidenses. También allá. Se gesta así una narrativa del horror al interior de una sociedad donde adquirir armas es algo accesible para cualquier ciudadano. La lógica democrática del consumo no distingue entre los trastornados y las personas morales que adquieren armas.  De hecho una de las consecuencias del tiroteo sangriento en la función de Batman consistió en la adquisición masiva de licencias para portar Armas en el estado de Colorado. Ahora los indecisos han elegido: hay que estar armado para una eventual y cada vez más probable defensa contra ataques de enloquecidos ciudadanos estadounidenses criminales. También allá.
¿Pero qué ocurrió a Holmes para haberse precipitado de esa manera en semejante locura criminal? No se puede reducir el suceso a una pérdida de la razón propiciada por la versión de la realidad a la que tienen acceso la media estadística de los ciudadanos estadounidenses, a través del cine y de lo que llamamos su ‘’cultura’’. Por más que los estadounidenses ‘’promedio’’ vivan sin un parámetro confiable sobre la ‘’realidad’’ debe existir más información que nos ayude a entender el caso del violento y joven asesino. Es un suceso al que tendríamos que sumar otros como el de Harris y Klebold en Columbine donde los jóvenes protagonistas también se conducen desde la locura asesina, sin una explicación lógica, entendible, con una completa pérdida de los parámetros de la realidad. ¿Existe algún hilo conductor entre estos casos que nos permita articular un planteamiento lógico, que de cierta coherencia a lo que ocurre tras estos repetidos actos de locura sujetos singulares?
En primer término tendríamos que preguntarnos que causa la locura. La pregunta por sí misma no garantiza que las respuestas nos conduzcan hacia la verdad pues existen distintas explicaciones y no hay posibilidad de una comprobación científica de laboratorio como puede ocurrir en las ciencias duras donde se trata de la materia y de niveles complejos de abstracción teórica. En este caso no existe una explicación teórica paradigmática que se ostente bajo el criterio de la falsación científica. Todo parece indicar que se trata más bien de una controversia de interpretaciones encontradas donde se halla en juego la verdad de aquello que es auténticamente humano.
No sabemos a ciencia cierta que es la locura aunque tengamos nuestras hipótesis. También puede ocurrir que la explicación científica no sea sino una versión ideológica manipulada por intereses políticos para orientar y conducir a los que salen de los parámetros de la normalidad psíquica y son sujetos políticamente inconvenientes.
De inicio los  científicos norteamericanos nos dicen que la locura se halla motivada por anomalías en el funcionamiento cerebral cuya fisiología deficitaria se halla correlacionada con aspectos genéticos y hereditarios. Existen diversas hipótesis que se refieren al hipotálamo y la manera en que su mal funcionamiento genera diversos tipos de problemas, incluyendo el ‘’cerebro deprimido’’. En esta parte de la explicación ya no se trata de una persona deprimida sino de un cerebro deprimido o de ideas violentas generadas por el cerebro enfermo. El sujeto humano, desde esta perspectiva desaparece del campo de explicación supuestamente científica. Hay que tratar al cerebro enfermo no a la persona.
Como se sabe el cerebro enfermo y el hipotálamo deficitario no producen las sustancias neurotransmisoras en cantidades adecuadas por lo cual el estress ordinario puede llegar a generar grandes problemas. En consecuencia el tratamiento consiste en restablecer la producción y el metabolismo de esas sustancias y el malfuncionamiento del sistema nervioso central. De esta manera las empresas farmacéuticas en los Estados Unidos crecen y generan cantidades multimillonarias.
Con respecto a James Holmes no se suicida como si lo hicieron Harris y Klebold en Columbine  y será el sistema judicial quien decida si merece la pena de muerte, o se le otorga el derecho a vivir en una cárcel por el resto de su vida tomando psicofármacos. La instancia acusadora se halla ante la posibilidad de condenarlo a muerte si su defensa no logra demostrar su condición de enfermo mental y por tanto por haber actuado sin plena posesión de sus facultades mentales, de ser ‘‘mentalmente incompetente’’.
Pero existen otras características únicas y probablemente irrepetibles que distingue a James Holmes y le definen como un sujeto verdaderamente sintomático de la cultura estadounidense que es al mismo tiempo un modelo de la cultura occidental que tanto determina nuestra concepción de la realidad.
En primer lugar tenemos su condición de estudiante de neurociencias cuyos objetivos son el estudio de los procesos fisiológicos, microscópicos, neuronales y sus trastornos bioquímicos que generan sufrimiento y anomalías en la conducta. Es decir que Holmes probablemente buscaba una explicación a su propio sufrimiento, una respuesta para sí mismo. Esto se confirma con el hecho de que Holmes pidió ayuda a la psiquiatra Lynne Fenton que ocupa el cargo de Directora Médica de Salud Mental de la Universidad de Colorado donde el propio Holmes estudiaba neurociencias.
De esta manera la urdimbre de implicaciones éticas y legales, médicas y farmacológicas empiezan a tomar una complejidad similar a la trama de una novela de realismo extremo, hilvanada en el contexto de una película de ficción.  La conjunción de elementos e información disponible, que distribuye las posibles responsabilidades, incluye el alegato judicial de no dar a conocer ante la opinión pública el contenido de un cuaderno que el paciente Holmes hizo llegar a su psiquiatra en el cual se presupone que detalla la anticipación de su terrible acto criminal.   La fuente informativa Mail on line (visitada el 1 de agosto) detalla que la doctora Fenton, se prescribía a sí misma, en el 2005, un ansiolítico de nombre Xanax y a su marido le prescribía también medicamentos para dormir. Este hecho fue registrado pues las autoridades de la universidad hicieron una amonestacióna la doctora, por no indicar en un registro médico la prescripción que estaba dándose a sí misma y a su esposo. El suceso fue documentado por la cadena 7NEWS a partir de los recientes acontecimientos.  
La práctica psiquiátrica es una práctica de medicación que forma parte de una robusta actividad empresarial que conforman el mapa de la cultura de la salud mental de los estadounidenses que incluye también a sus especialistas, a los neurólogos, a los médicos y los psiquiatras. Y ahí en ese escenario estaba James Holmes estudiando neurología. Todos ellos coinciden en explicar el comportamiento humano, sus estados emocionales y afectivos en función de la fisiología del tejido cerebral.
Uno de los temas de especial cuidado sobre el caso se refiere a los medicamentos que tomaba Holmes, pues existe información previa bien documentada por el congreso estadounidense sobre los efectos de Prozac ampliamente asociados con las conductas homicidas y suicidas de los pacientes que las ingieren como parte de un tratamiento. Así que en esta narrativa de sucesos se incluye con toda seguridad al mismísimo gobernador del Estado de Colorado, y desde luego a los abogados que acusan y los que defienden y a los representantes legales de las farmacéuticas para quienes el ingreso de millones de dólares es realmente un asunto muy serio. Así las cosas ¿conoceremos qué medicamentos hestaba tomando Holmes? Hasta hoy no se conoce esa información. Dificilmente se diría ‘’si, Holmes tomaba Prozac antes de su crimen’’. Es de imaginarse la enorme reducción de prozacs ingeridos durante los siguientes meses de la noticia.
Como en otros casos los abogados especializados de las farmacéuticas maniobran con pericia para que el tema no se centre en la prescripción legal de fármacos que generan conducta violenta, suicida y homicida. También estaba presente una historia de medicación psiquiátrica en el caso de Columbine de los adolescentes Klebold y Harrys. No se trata de casos aislados, sino de sucesos acallados por los poderosos medios de incomunicación. Se sabe también de lamentables suicidios en otras instituciones no educativas como en el ejército estadounidense, la US Army, donde soldados tratados pisquiátricamente han terminado por suicidarse. Desde luego se trata de información confidencial. En lo que no sabremos en el porvenir del Jame Holmes, una de las coartadas posibles será la de señalar a la Dra. Fenton como posible responsable en cuanto a la prescripción de dosis inadecuadas del medicamento. Si las dosis o el medicamento no fueron los adecuados, se dirá, la prescripción precisa hubiese dado resultados distintos.
También es probable que Holmes sea confinado por el resto de su vida tomando medicamentos que lo mantendrán como un sombie el resto de su vida, si no se ‘’suicida’’ antes, sin posibilidad de acceder a la verdad que el trataba de encontrar sobre sí mismo, en las explicaciones neurofisiológicas y la naturaleza del funcionamiento cerebral, neuronal, sináptico, molecular, microscópico y científico de su sistema nervioso central.
Para finalizar señalemos que Holmes no solo buscó ayuda sino que en cierto momentos manifestó sus inclinaciones destructivas. Al respecto existe una prueba importante. Se trata de un paquete que contiene entre otras cosas un cuaderno que Holmes había enviado a su psiquiatra la Dra Lynne Fenton en el campus de la universidad, poco antes de anunciar que dejaría sus estudios de neurociencias. El paquete fue incautado por las autoridades el 23 de julio, tres días después del terrible suceso. La autoridad señala que esa información debe permanecer confidencial y protegida en función de que se trata de  una relación privada de médico paciente. Las partes en conflicto no han apelado esa solicitud de confidencialidad.
Las coincidencias han querido que también el caso de Columbine  exista una información confiscada por parte de la policía, de otro cuaderno de uno de los adolescentes del caso Klebold y Harris, pues se ha considerado que no es conveniente dar a conocer los contenidos de los cuadernos de una persona trastornada y enferma. En la nación donde hay una gran libertad para la compraventa de armas, esa información privilegiada sobre los sujetos, la singularidad de sus vidas y padecimientos, permanece inaccesible al público.
Una nota de las que circularon sobre el desafortunado James Holmes anotaba lacónicamente lo siguiente: ‘’El joven procesado estudiaba Neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado y podría haber tenido una vida muy feliz’’.
Algunas fuentes afines de consulta en línea:

viernes, 3 de agosto de 2012


Lengua subversiva

Eyaculante y perversa, promiscua y seductora, elitista y subyugante.

Atadura del universo del sentido, la lengua trata de estallar sus conjeturas con la arrogante permanencia de su juventud y de su poética impostura, al fin atada y sometida al imperio del signo.

Palpitante, acelera el pulso del poeta que se afana en extenuarla siendo su medio y su vehículo.

Insensible, avanza inexorable haciendo de su cuerpo un sobrante de la operación de la vida.

Dictaminadora, la lengua se abre paso a dentelladas y materializa la orgía de sus posibilidades, inyectando los flujos de su linaje.

Ingenua, escribe más de lo que intenta y domina el espacio temporal de su incertidumbre.

Indiferente, sigue cobrando cuando abre sus piernas, como gran puta, para que el lector intente deleitarse en ella, con fingido orgasmo de lectura.

Exabrupta, acoge a quien sea y modifica su dirección y su sentido con el antojo de su astuta decadencia.

Monótona, sigue las reglas y yace boquiabierta, concentrada y exhausta en la metáfora y el canto riguroso de su exterminio.

Insurrecta, se deja ordeñar para que el usuario se alimente de su sangre que violenta el vuelo antropofágico, ceñido a la oscura caverna del sueño.

Virulenta, no se limita al sinsentido y arroja fuegos libertarios que se consumen con el instante asiduo que instrumenta.

Desconcierta al tejedor de estambres enmohecidos en poetricidades macilentas e infames poetideces que atormenta su paisaje ennegrecido.

Agotada, yace, casi muerta hasta que de nueva cuenta sea estremecida la carne que interpreta, el oscuro latido de su oleaje henchido en la playa tan marchita y tan desierta.

Sorpresiva, resurge en el momento menos asistido entre las rocas y los cristales del planeta a cuya órbita sigue encadenada en cada letra.

Inasible y pluscuanperfecta se escabulle en la postal que envía sin remitente activo al destinatario incapaz y al cajón del silabario.

viernes, 3 de febrero de 2012

En el principio era la servidumbre

En el principio era la servidumbre
A Hegel debemos el mito de la confrontación del origen  de la humanidad: el vínculo del Amo y el siervo. Es uno de los pensamientos filosóficos más sugerentes sobre la relación política, institucional, administrativa, doméstica, de la condición humana. El siervo y el amo protagonizaron el rompimiento del grado cero de la historia y el inicio de su dialéctica. En el principio era la dominación pero también la confrontación sangrienta. El siervo debía abandonar su servidumbre como condición necesaria para iniciar una dialéctica de humanización con nuevos horizontes. Pero el precio tendría que ser alto, solo arriesgando la vida podría humanizarse. La verdad de la condición existencial se hallaba del lado del ciervo pues el Amo evitaba cualquier riesgo a su dominio. La confrontación a muerte era la única posibilidad. No es el único relato de origen cuya escena sea la confrontación sangrienta. También el relato de Caín y Abel escenifican el origen de confrontación sangriento de lazo íntimo y filial. Pero el más significativo es el crimen que da inicio a nuestra era: asesinato de Cristo. Pero volviendo a Hegel, bajo la amenaza del aniquilamiento, el siervo decide un día, salir de su servidumbre. ¿Por qué los líderes mundiales no han instituido el día internacional de la servidumbre? Porque ese sería el día en el cual se abriría la modificación de las condiciones discursivas del sometimiento. Arriesgando la vida y el cuerpo que no le pertenecían, el siervo hubo de apropiárselos, aunque no fuese sino para morir como un sujeto humanizado. Desde que se inicia la organización histórica de la esclavitud se posibilitaba al mismo tiempo la posibilidad de la insurrección. La esclavitud de los animales es sin esperanza de insurrección. Sin conciencia de la subordinación de su existencia el siervo se acerca a la condición de las bestias del rebaño. Sin lenguaje no hay liberación posible. Y ahí tenemos nuestro escenario civilizatorio. Nuestra especie inicia su recorrido por el mundo desde el mito del origen de la subordinación al Amo, que paradójicamente le da estructura para existir socialmente. Eso explica nuestra dificultad para abandonar el recinto de la codependencia amorosa de la servidumbre voluntaria, hacia nuestros amos y semejantes, los pequeños despóticos allegados, los jefes, los funcionarios en turno, los padres, los tlatuanis, los maestros, la madre todo poderosa. Salir de las redes del discurso del amo es incluso una inclinación contraria a la tendencia de la naturaleza social del rebaño familiar, escolar, social. De hecho es contra la naturaleza del propio origen, de la subordinación histórica al rey, al santo padre, a la iglesia, a los propios padres, la educación recibida, el Estado, la tradición, y las modalidades discursivas e ideológicas de la cultura. Es el marco referencial para entender la psicopolítica. En este contexto el psicoanálisis nos revela que es el deseo que hacemos propio, la condición necesaria para salir del enfrentamiento permanente contra el amo. La confrontación no es fructífera si no hay posibilidad de interrogar nuestras ataduras de dominio y servidumbre. En el mito de Hegel hubo entonces un mítico primer día de la historia, cuando el siervo decide, sin conocer el alcance de su acto, la mecánica del movimiento histórico. Si fuera por el amo no habría historia sino una continuidad de dominio permanente, sin síntomas de desobediencia o insubordinación. Algo similar a lo que los defensores del fin de la historia proclamaron con el colapso del la URSS y sus zonas de influencia. El descarado “triunfo” del proyecto industrial-mercantil de civilización ultra capitalista. De ahí el arte difícil de educar ejecutivos para la servidumbre de los negocios. Ha de hacérseles creer que podrán ser, si se lo proponen, líderes regionales, cuando en realidad pasan a formar parte del andamiaje de la servidumbre gerencial.  En cuanto al amo en la antigüedad, conforme los dioses antiguos se desprestigiaban y el nacimiento del nuevo Dios Cristo no tenía todavía lugar, el amo era el Cesar, pero a partir del cristianismo un solo amo tripartito impidió, la proliferación de Amos para concentrarse en los Reyes, el reinado de amos terrenales, que contaban con el apoyo divino. La función política de Dios consistió en mantener un lugar por encima de cualquier amo incluso con su discurso dogmático. Incluso el Papa se remite a Dios para justificar el dominio antidemocrático del Vaticano. Cuando llegó el capitalismo la lógica del plus valor ocupó esa función divina de representar el poder absoluto y para ello se hizo laico, sin cortar del todo con su vínculo religioso. Los ‘’amos’’ se siguen reproduciendo con su misma vocación de dominio, se niegan a someterse a la ley, a las reglas del bien común, y utilizan una simulación de conteo de votos inducidos y programados al que denominan democracia. Los amos del capitalismo también luchan para no ser gobernados ni alcanzado por la ley. Siendo la del capital la única ley todo poderosa la progresiva ausencia de normas parece ser la divisa del nuevo proyecto civilizatorio mercantil.      

viernes, 4 de noviembre de 2011

TALLER PSICOANALISIS Y CRIMINOLOGIA

TALLER
Psicoanálisis y Criminología
PSICOANALISIS Y CRIMINOLOGIA




La posibilidad de abordar el fenómeno criminológico dialécticamente supone tomar en cuenta tres aspectos fundamentales: 1) La dimensión antropológica 2) La dimensión subjetiva 3) La dimensión sociopolítica. Para abordar estas tres dimensiones que circunscriben el fenómeno criminológico los postulados de Jacques Lacan y de Pierre Legendre nos aportan el sustento teórico que constituye un marco conceptual. A partir de esta referencia teórica tenemos la sustentación del concepto de transmisión como constructo civilizatorio, genealógico y político que incide en la conformación del sujeto moderno en las sociedades occidentales de nuestro tiempo. Lo anterior supone que todo fenómeno psíquico, transgresivo o no, se vincula con alguna de las funciones institucionales que componen lo social, siendo la familia aquella donde las determinaciones esenciales tienen lugar. En nuestra cultura la familia es la institución donde se han generado las funciones parentales con sus transformaciones sucesivas en distintas épocas hasta la ultramodernidad de nuestro tiempo. Pero incluso hoy en día la familia sigue siendo un articulador, una bisagra, y un espacio de pasaje entre lo privado de los lazos íntimos a lo público de lo social y el interés común, vía la eficacia de la metáfora paterna. En este sentido las funciones parentales deficitarias se encuentran siempre en la problemática de la transgresión y la penalización jurídica.


En el curso abordaremos cada una de las tres dimensiones señaladas y su implicación en lo que denominamos un espacio de pasaje para llegar a la realidad práctica que supone la impartición de justicia, sus problematizaciones, la responsabilidad subjetiva del acto criminal y los elementos de peritaje implicados en el tratamiento posible a los infractores. Nos referiremos concretamente a la experiencia con los infractores menores de 18 en la coyuntura del cambio gubernamental del Gobierno Federal y las modificaciones estructurales en el tratamiento comunitario a infractores adolescentes a cargo del gobierno del Distrito Federal.


TEMARIO


I La dimensión antropológica


a) ¿Porqué matar no puede ser un tabú?


b) La función positiva de la prohibición del incesto


c) Presencia y función de lo prohibido


d) Ritualización del pasaje


e) Diferenciación generacional y genealogía


f) Los mecanismos que mediatizan la violencia sangrienta


g) Lo simbólico articulador del soporte biológico


II La dimensión psicopolítica


a) La representación fundadora del sujeto


b) El padre como imago institucional y como representación ante la Ley


c) El hijo como construcción civilizatoria


d) La omnipotencia individual como imposibilidad absoluta


e) El principio de la razón occidental y la genealogía


f) Laicización del referente absoluto


g) Implicaciones políticas de la institucionalización de la vida


h) La transgresión como modus operandi de las operaciones políticas


III La dimensión subjetiva


a) El tercero de la ley y la construcción subjetiva del padre


b) El sujeto ante la ley


c) El faltante activo de lo simbólico en el vínculo social


d) El acto homicida como efecto de la desubjetivación


e) El acto transgresivo como efecto directo de la omnipotencia


f) El acto transgresivo como posibilidad subjetivante


g) La deprivación subjetiva de lo simbólico


IV La función posible de la impartición de justicia


a) La introducción del tercero de la ley


b) Remitir al sujeto a la referencia


c) Restitución del sujeto a la subjetividad


d) Experiencias en el Sistema penitenciario del Distrito Federal: los menores infractores






Bibliografía básica:


Pierre Legendre, El sublime objeto de la transmisión, México editorial siglo XXI. Pierre Legendre, El crimen del cabo Lortie, México Editorial siglo XXI


Jacques Lacan: Introducción teórica a las funciones del psicoanálisis en criminología, La agresividad en psicoanálisis, Escritos, Tomo I, México 2003, Editorial Siglo XXI

Contacto
acquirimus@gmail.com
55 32 22 48 54

miércoles, 6 de julio de 2011

Niñez, adolescencia y tansgresión

Niñez adolescencia y transgresión







Los niños y adolescentes marginados que viven en México, es decir la mayoría de la población total de menores de 18, pasan a formar parte de una juventud donde la función educativa ocupa un lugar cada vez menos importante en sus vidas. Es la calle y sus bandas, sus pandillas, la zona de socialización urbana que mas los seduce, los invita, los acoge, los protege, y les impone sus reglas y su cultura. Así el pasaje socializante de la niñez a la pubertad o de la pubertad a la adolescencia tiene lugar, cada vez más en la calle. En gran número también las familias, violentas los empujan a salir a buscar algo mejor, pues la institución familiar decae progresivamente en cumplir su función conductora, delimitante y diferenciadora, por la vía de la normatividad y la ley. Esto es bastante claro con respecto a la ausencia de padre o de padres inmersos en la ilegalidad, y la transgresión. Las nuevas generaciones paulatinamente vienen al mundo de la socialización y los intercambios primarios, sin haber pasado por la transmisión normativa, lo cual los hace más atrevidos, impetuosos, y refractarios a una conducción educativa. En la calle, los grupos generan su propia cultura, sus reglas de convivencia, su manera de hablar y de vestir y su propia ley que termina siendo la ley de la calle, la ley del más potente. Expuestos a la intensidad sin mediaciones normativas, las drogas, la violencia, la delincuencia, va ganando terreno en sus vidas. En este sentido podemos decir que estamos asistiendo al fracaso civilizatorio internacional de la función escolar. Es decir el Estado cada vez más, deja de tener injerencia delimitante y formadora en la conducción de los potenciales ciudadanos que integran una nación. Es una de las lecturas que acepta la creciente deserción escolar. De esta manera las bandas juveniles convencen fácilmente con sus nuevas reglas, sin proyecto ni pacto social, sin más porvenir que el consumo inmediato que rodea la vida transgresiva y su consecuente derroche de dinero inmediato, temerariamente obtenido. La posibilidad de convertirse en adulto es para ellos demasiado lejana, casi improbable, sus parámetros psicosociales no alcanzan a generar proyectos de vida. Sus planes no van más allá de un futuro inmediato. En este contexto de varias generaciones de transmisión normativa deficitaria se empiezan a conocer los casos de adolescentes transgresores que a los 16 años tienen ya una carrera de adicciones y actividades delincuenciales. La degradación de las condiciones normativas estructurales que hacen posible la reproducción de la vida, favorecen estos fenómenos preocupantes que indudablemente van en aumento. Es decir los números y porcentajes de medición poblacionales que documentan el aumento de la delincuencia tienen su origen en la caída de la legalidad, la normatividad, la Ley y sus otrora figuras e imágenes representantes. La imagen emblemática de quien representa el orden normativo ha dejado de ser verosímil, como tal, la persona del padre existe cada vez menos. Ha de observarse de manera urgente que nuestro proyecto civilizatorio está perdiendo la capacidad de incorporar a su población a una vida integrada a los intercambios necesarios que hacen posible la vida dentro de los parámetros de la normatividad, la reciprocidad, y el pacto social.

martes, 7 de junio de 2011

Desregulación de la ley

Desregulaciones de la Ley




El delito forma parte a todo tipo de actividades lucrativas plenamente legalizadas. Cada cultura, cada sociedad tiene sus formas particulares de corrupción y de transgresión de la ley. Podríamos decir que la corrupción forma parte del fantasma del orden gubernamental, es decir, le es inherente. No se trata de que exista la transgresión en los gobernantes, sino que es la esencia del gobierno, su modus operandi. Sin ella, no hay organización social del poder. Constante y compulsiva, la transgresión es un efecto de la ausencia de articulación entre Ley e instancia de lo real que detente el punto límite. No se anudan, el padre muerto ha dejado de existir. No se le puede matar para hacerlo existir en una infructuosa operación que termina siendo fallida. La referencia a lo imposible ha dejado de existir. El lugar de lo imposible ha sido tomado por la organización empresarial y los negocios. La desregulación de la Ley sigue avanzando con sus inevitables consecuencias. ¿Hasta donde llegara la ausencia de referentes? De ahí la pertinencia teórica y práctica del psicoanálisis y la participación de los psicoanalistas sobre el tema.

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Haber conocido adolescentes infractores y hablar con ellos me mostró otra cara de la transgresión desde una perspectiva clínica. La transgresión de los adolescentes, en algunos casos, pude ser el acto que precipita un intento de hacer el llamado a la ley del padre ausente. El encierro los apacigua, les permite seguir viviendo, sin hacerse matar, y en ocasiones pueden tener el encuentro con un “terapeutas” con conocimientos psicoanalíticos, con quienes pueden hablar de lo que les sucede. En el encierro de cualquier manera encuentran una ley que sustituye la ley del padre, es la ley del grupo que impone sus formas de operar la transgresión de manera despiadada.

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José Alfredo, el preclaro poeta de la canción supo plasmar esa realidad del folclore nacional al referirse al rey, un desdichado “sin trono ni reina” que se sostiene desde el puro narcisismo: “hago siempre lo que quiero” y para rematar: “y mi palabra es la ley”. Claro que cuando pasamos a la esfera del poder y el gobierno, esta realidad del folclore poético de la decadencia se torna ominosa, pues el funcionario que actúa haciendo lo que quiere y convierte su voluntad en ley, y las cámaras (de senadores y diputados) aprueban haciendo lo que quieren, esas propuestas salidas de sus ilustrados entendimientos, dan como resultado la realidad que tenemos ante nosotros.

martes, 10 de mayo de 2011

La invención lacaniana de la fase del espejo


Autonomía de la imagen del cuerpo propio

La invención lacaniana de la fase del espejo surgida del París de la posguerra, constituye el punto de rompimiento epistémico con las pretensiones organisistas de las ciencias sociales norteamericanas cuyos parámetros rigen globalmente el ámbito universitario internacional. Junto con Levi Strauss la fase del espejo de Lacan escinde cualquier intento de la ideología científica según la cual el sistema nervioso central y periférico determina la conducta, el pensamiento y la conciencia de sí de los seres humanos. Lacan demuestra de manera irrefutable que la función de la imagen integradora logra deslindarse de la insuficiencia del sistema nervioso y locomotor del menor entre los 6 y 18 meses de edad, cuya precaria articulación motriz es decantada en la unificación psíquica corporal, trascendiendo las determinantes biológicas y haciendo posible la anticipación del surgimiento del yo identidad/consciencia.

La fase del espejo demuestra que el organismo biológico no se corresponde armoniosamente con su integración perceptual y de identidad, pues se requiere de la imagen visual y perceptiva integrada en el espejo, orientada con la mirada del Otro, para solucionar la potencial percepción del desmembramiento del organismo. Las implicaciones prácticas en la clínica de los acontecimientos de despersonalización tienen además una connotación epistemológica en la concepción social del sujeto y las vicisitudes de la dialéctica requerida para convertirse en sujeto y tener acceso a la apropiación de un cuerpo subjetivado con sus puntos de inconsistencia subjetiva. En padecimientos graves como la anorexia se constata un déficit en esta esfera vincular en tanto la mirada del adulto ha formado parte de ese acontecer.

Este nuevo entendimiento de la función especular de la imagen ante el espejo bajo la esfera simbólica del Otro permite entender la construcción de las identidades a partir de la incorporación en una entidad denominada ‘‘yo’’ que hace posible una identidad de sí. Ese que está ahí dice la madre, ese eres tú.

En este sentido es hasta Lacan que se destituye el entendimiento de la construcción moderna del sujeto, concebida a partir de Kant, Darwin y Descartes, hecha realidad desde el acontecimiento político que instituye al sujeto moderno: la revolución francesa que se inicia en 1789. Se derogó para siempre la condición psicopolítica del súbdito ante el soberano para dar paso a la identificación dada por el Estado bajo la categoría genérica de ciudadanía dotando a los sujetos de facultades y libertades individuales de mayor alcance que las establecidas bajo el concepto de súbdito. Este cambio se ha expresado como conciencia de la desdicha en un plano distinto del sometimiento moderno donde el sujeto se halla desposeído de la posibilidad de construir su propio destino y decidir su propia existencia.

La controversia de las interpretaciones sigue teniendo como telón de fondo el dominio de los gobiernos y el Estado sobre los individuos. En esta controversia el discurso del Amo, que es el de la ciencia, no cesa de instituir y renovar continuamente el determinismo biológico, donde se juegan los intereses del mercado, el consumo de medicamentos, la hospitalización y la privatización de los servicios de salud y la salud mental cuya definición ha sido instituida nada menos que por la Organización Mundial de la Salud a partir de las directrices de la psiquiatría norteamericana.

La contribución al conocimiento sobre la subjetividad que Lacan aporta desde la clínica a lo humano tiene entonces un entrecruzamiento con el establecimiento social del sujeto moderno en función de su imagen de sí, y su identidad psíquica articulada a su apariencia corporal, anudada desde luego al narcisismo de su ser. No sospechamos hasta que punto tiene una historia el presentar una credencial de elector para identificar nuestra existencia instituida con la inclusión de una imagen que ha de corresponder con su propia apariencia.

sábado, 30 de abril de 2011

C I N E PARA A D U L T O S

C I N E      P A R A     A D U L T O S





En la magnífica cinta El anticristo, el talentoso danés Lars Von Trier, hace posible un despliegue de abordajes diferentes aunque acotados. En estas líneas de presentación podemos tomar un interrogante sobre la ‘‘terapia’’, la cura, la pulsión de muerte. El escenario se sitúa en la vinculación madre, hijo, padre. La muerte accidental del hijo de ambos constituye para ella el detonador de lo imposible que la constituye como sujeto. Podemos sin embargo seguir el tropo del filme y plantear las cosas desde la perspectiva más digerible sobre un tema conocido por muchos universitarios sobre las dificultades subjetivas para la elaboración de un trabajo de tesis. La investigación que podría permitirle a ella elaborar algo de su goce ante el faltante activo de la castración, la culpa y el castigo, encuentra el escollo de una imposibilidad, la roca viva que impide su avance sobre lo real. Lo subsecuente es el ‘‘accidente’’ del pequeño. El significante que da cuenta de la falta subjetivante no llega. Las consecuencias entonces estallan y el ‘‘terapeante’’ termina por facilitar el pasaje que el odio del inconsciente precipita. Algo que por cierto ocurre en el ámbito terapéutico. De ahí la opción diferente de hacer un análisis.